Rafael el Gallo “El divino Calvo”

Ángel G. Abad/ Madrid/Un cartel incomparable el 1 de noviembre de 1944 en la plaza de toros de la Real Maestranza de Sevilla: Juan Belmonte, Rafael El Gallo, Fuentes Bejarano, Niño de la Palma, Manolete, Sánchez Mejías, Joaquin Albaicín, Pepín Martín Vázquez y Álvaro Domecq.

El día gris de Todos los Santos, con lluvia antes, durante y después del festejo, no impidió un lleno hasta la bandera para presenciar el festival homenaje a un torero de época, que a sus 54 años se anuncio en el coso hispalense para matar un novillo de Miura. Así eran los toreros de antes, facilidades las justas.

«Sevilla dio ayer una gran prueba de afecto al famoso torero, que ganó millones pero no supo hacerse rico, siendo esta la más característica de sus genialidades entre las muchas y muy estimables que esmaltan la brillante historia del lidiador excepcional», explicaba Don Fabricio en su crónica de ABC.

Cuenta el crítico que «un lleno absoluto hizo llegar al límite el éxito económico, parejo con el artístico» en una tarde en la que ninguno de los toreros volvió la cara y todos asumieron la responsabilidad del gran día. Esto se entiende perfectamente con echar un vistazo a las divisas de las reses lidiadas: Miura, Felix Moreno, Pablo Romero, Concha y Sierra, Carmen de Federico, Conde de la Corte y Villamarta.

Su último trofeo

«Rafael nos hizo recordar su toreo personalísimo ante una res miureña que en honor del “Divino Calvo” banderilleó su fiel Pepe Rodas, con quien dio la vuelta al ruedo tras cortar su último trofeo en la Maestranza.

La tarde comenzó con Juan Belmonte a caballo, que pie a tierra se lució en una gran faena ante un novillo de su ganadería. Fuentes Bejarano, valiente y ajustado, remató con una estocada superior, como Niño de la Palma con un gran astado de Felix Moreno, antes Saltillo.

 

Manolete cautivó con el de Pablo Romero con tres pases de pitón a rabo, naturales y tres manoletinas imponentes. Sánchez Mejías dejó su personalidad en un formidable muleteo por bajo, y también gustaron Albaicín, Martín Vázquez y Álvaro Domecq.

Todo por El Gallo, el torero que ganó millones pero no supo hacerse rico. Un genio del toreo, también aquel día de Todos los Santos en la Maestranza.